*Redouan El Ahmadi
El síndrome de la fatiga del zoom es un trastorno que tiene por atributo generar ansiedad, timidez , agotamiento y desgaste emocional, sus secuelas son tan visibles como incisivas.
Cualquier comunicación cara a cara se cuida en manifestarse atendiendo a sus condiciones como un proceso elaborativo ajustado como ajustable, que son la claridad del mensaje, la disposición y el acceso a la comunicación, los componentes de la acción comunicativa y los perfiles requeridos, aparte de la comunicación no verbal en sus variados matices, el auditivo, el visual y kinestésico.
En una comunicación a través el zoom, la
la falta de señales no verbales adecuados agobia a los comunicantes porque no pueden transmitir , adecuadamente o interpretar de forma natural los gestos y el lenguaje corporal .Para compensar el desajuste,el individuo exagera sus propios gestos para dar más fuerza al contenido donde el cerebro simula una proximidad física para que se deje de estar inquieto y que no le embargue la sensación de que está tratando con gente extraña con todo lo conlleva , identificar, saber de sus intenciones y ver al nivel estratégico la idoneidad o uno de entrar en una conversación , igual como se nos da cuando hablamos al espejo, vemos en nosotros algo que no nos gusta ,como compensación probamos retoques para que nuestra satisfacción sea favorable y la adulteración de la imagen proyectada, un hecho compensado como preponderante .
Como decía un psicólogo.la videoconferencia como una situación que conduciría al apareamiento o a una pelea” también se evidencian mayores niveles de ansiedad frente al espejo que es la Cámara.
Nos vemos atrapados en una imagen con la dificultad de exteriorizar nuestros sentimientos, simpatías, antipatías en un recuadrito, expuestos a ser objeto de apropiaciones, de ubicaciones y de desubicaciones, desnudos de referencias propias. Consciente de esto tratamos de vendernos como sujetos reproducidos en semejanza , ocultamos que somos raros, mentimos a nosotros mismos. Somos expertos en algo, en el Zoom dejamos de serlo para dar el turno para que nos vulgaricen con preguntas de parvulario , esperando respuestas de aquellas que nunca las aceptaríamos como parte de esa dinámica que nos hace ser únicos en rescatar las esencias en cada sacudida de la conciencia .
En la videoconferencia , constatamos una pobreza en la comunicación , todo sale como si fuera eslóganes, dogmas,no entendemos bien lo que tratan de decir, cada uno intenta de transmitir sus ideas de forma que ve oportuna como una pauta aprendida, de hecho lo sabemos, por eso asentimos con la cabeza exageradamente para que se no nos note el desconcierto .Incluso el desdén por todo lo que se dice, dicho gesto nos quita la naturalidad y no resta credibilidad siéndonos críticos a nosotros mismos .
Si quieren mentir, manipular, confundir en vez de aclarar que hagan la Videoconferencia con frecuencia
*Escritor






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