Redouan El Ahmadi
La política ha perdido su centralidad, se ha convertido en una identidad voraz y carnívora, se regenera con la abundancia de la sangre derramada, como escenificación.
Su discurso se ha degradado a niveles infrahumanos . su metáfora de la sublimación societaria ha tenido que arrinconarse, dando lugar a la insolencia sintáctica donde el contenido de las propuestas no importa como recurrir al artilugios efectista, apropiándose, así del espacio y queriendo erguirse como única voz de un descontento, localista, víctima de una globalización que tenía y tiene como contribución ;despojar las identidades de sus constituyentes singularidades, atomizando su cohesión social.
Es cierto se han derrumbado los sueños, el nihilismo se ha adueñado de los comportamientos interactivos y los criterios se han convertido en algo maleable. El hombre en su afán de consumismo se ha olvidado que es un ser con ideales , envuelto en una vorágine de ubicaciones que no controla. Está esperando a que los partidos políticos de turno le hagan una suculenta oferta como si de marca comercial se tratase.
El hombre de la manada ha perdido la identidad como fantasía, ahora está al acecho de quién le diera el consuelo. Se siente vulnerable e inmadura en sus apreciaciones inmediatas. La abundancia de las informaciones, en vez de aclararle el camino que tomar, le confunde.
Los partidos políticos, sobretodo los que eran marginales, están recurriendo a un género literario que lo utilizó Gabriel Marqués es su novela , “cien años de la soledad”, el realismo mágico en transcribir a través la realidad aumentada , las cloacas y los pestilentez agravios con la pretensión de generar una falsa simbiosis, personas, emocionalmente, entegradas . En cambio en sus mentes pululan muchas dudas que resolver, como vía escapatoria. Andan con la necesidad de un potente narcotizante para deshacerse de la culpa.
La situación política ,y hablo en general , es tan bochornosa que está llegando a unos niveles inhóspitos de procrastinación y de la descortesía procedimental. Expresa la falta de respeto hacia los sentimientos de la población, en verse sucumbidos por una conjetura de alto riesgo que los políticos no quieren solucionar con determinación, prevaleciendo el sentido de la responsabilidad antes los intereses personales. Una situación provocada por la ineptitud de algunos y su seguidismo a las corporaciones internacionales.
Los políticos de hoy son de patio trasero ;rencorosos, rígidos, recalcitrantes, retrógradas, egoístas y amantes del marketing de la imagen, preocupados por el perfil que pretenden proyectar que ubicarse en la esencia de las inquietudes de la sociedad en su totalidad.
Los políticos que tenemos en la actualidad ignoran con alevosía los tiempos políticos y se enrocan en posturas inamovibles por pura soberbia. No saben ni quieren pactar.La flexibilidad para ellos es término tan líquido como su propia sombra que roza la ilegalidad por eso lo utilizan a su conveniencia.
Son adictos a los cuentos infantiles, su preferido es el de Caperucuta Roja , que viene el lobo. Se recrean más en la fantasía de ser lo que no son . Se erotizan, infundiendo miedo y se deshacen de las promesas una vez que calientan el sillón de la perpetuidad . Temerarios en tergiversar los contenidos que motivan la ciudadanía, incendiarios en sus discursos ,siempre buscando brazas , grotescos por manejar un lenguaje soez propio de un gángster que pretende refinamiento con los gestos de unas manos repletas de una tensa hostilidad .
Lo que me preocupa en todo esto no es la carencia de la solidez de la cultura democrática de nuestros aficionados políticos , que es un factor muy importante y de extrema gravedad sino la falta de la dignidad de algunos por relajarse en el propio silencio de los corderos ,viendo como los depredadores arrancan sus entrañas , con ojos desorbitados ,esperando en ese horizonte de agonía , tiempos mejores ….
Son tiempos nuevos con otra dinámica y con otro estilo de compromiso político . Se necesita pragmatismo, honradez, ingenio, preparación dialéctica y una capacidad estilizada de negociar el sentido de la responsabilidad correspondiente ante situaciones de alta intensidad….






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