Sara Halmi *
La Alhambra de Granada representa uno de los monumentos que pertenece al patrimonio UNESCO más visitados en el mundo y que deja sorprendidos todos los turistas que la visitan por tanta belleza y majestuosidad. El monumento de Granada fue introducido en el listado de las bellezas mundiales patrimonio UNESCO en el año 1994 por ser producto del genio del creador humano y de una población que ha dejado una riqueza inestimable no solo a nivel artístico sino tambien cultural. Por estas razones, la Alhambra se ha convertido en un testigo importante de una cultura viva que ha dejado sus huellas en la historia de la península ibérica. Cuando hablamos de este monumento tenemos que acordarnos que no solo es un testigo histórico y artístico sino tambien nos permite estudiar y entender el mecanismo detrás de esta maravillosa obra: se trata de un ejemplo de tecnología y un conjunto arquitectónico muy importante que todavía hoy sorprende al mundo entero.
Literalmente la palabra en árabe significa “al-Ŷamrā'” o sea “la Roja” (الحمراء). Con respecto al nombre, los investigadores afirman que el nombre de la Alhambra se refiere al color rojo utilizado para construir este magnifico monumento. El monumento de la Alhambra es un complejo arquitectónico que forma una verdadera amurallada definida en la lengua árabe como medina y por estas razones funcionaba de manera independiente con respecto al resto de la ciudad de Granada. De hecho, dentro del monumento había varios tipos de edificios y servicios como escuelas o mezquitas y los habitantes vivían al interior de sus muros. El entero conjunto llama la atención de visitantes y eruditos de todos los países del mundo. Este edificio conta con más de 100 000 metros cuadrados donde se pueden admirar jardines árabes, inscripciones, fuentes, arcos, cúpulas, salas de oración para los musulmanes. La cantidad de plantas y flores que se encuentran dentro de la Alhambra es muy vasta y enriquece este monumento de una belleza rara tanto que se puede definir un paraíso terrestre.
Uno de los problemas más grandes con el que la Alhambra tiene que enfrentarse cada día del año es que, siendo considerada patrimonio UNESCO, se deben abrir las puertas para los millones de turistas y estudiantes que quieren conocer y admirar la obra de cerca. Pero la verdad es que, aunque Granada está orgullosa de su monumento y del patrimonio cultural que los musulmanes han dejado a su ciudad, los investigadores y restauradores saben que para la Alhambra y para el mantenimiento de esta, las visitas de muchos de turistas pueden ser dañinas y peligrosas a larga plaza. La razón más sencilla es que cuando fue construida no había un flujo de personas tan intenso como hoy en día. Efectivamente, cada día se alcanzan los 8 000 visitadores mientras que en la época nazarí el número era sin duda más bajo. Por eso, los investigadores, restauradores y trabajadores dentro de la Alhambra se esfuerzan cada día para presentarnos a la Alhambra y para permitirnos descubrir sus bellezas.
Uno de los elementos que nos llama la atención al momento de la visita de la Alhambra es que está decorada con inscripciones en lengua árabe y con unas formas geométricas particulares. Todo el monumento arquitectónico fue decorado a través de un sistema proporcional típicamente arabo-islámico formado por unos cuadrados puestos uno sobre del otro para crear un diseño proporcional que sirve de decoro como elementos parietales. Uno de los ejemplos más famosos de este tipo de decoración de este estilo artístico es seguramente la Torre de la Cautiva. La torre se presenta como un ornamento para todo el complejo del palacio por la multitud de decoraciones de inscripciones y figuras geométricas. Esta torre fue una de las construcciones más significativa de las aportaciones del reino nazari que se pensaron “como espacios de disfrute y contemplación estética, tanto del paisaje exterior como de las labores artísticas interiores.” Fue construida por Yusuf I antes del 1349. Para acceder a la torre hay una entrada muy estrecha en recodo que dirige a un salón, y también al patio interior donde se pueden también observar piezas en planta alta y azotea. Una de las decoraciones más maravillosas son los poemas escritos por Ibn al-Ŷayyāb donde describe la torre llamada qalahurra admirándola por su altura y la luz que puede acoger siendo así uno de los lugares privilegiados de todo el complejo de la Alhambra. Además de glorificar la rara belleza y las características estéticas del monumento, el poeta destaca también el poder y la fuerza de sus paredes. Se trata de unos cuatros poemas de ocho versos cada uno escritos con el mismo metro, pero con diferentes rimas. A través de la imagen del león, el poeta Ibn al-Ŷayyāb representa la dualidad entre la parte interior de la torre y la exterior. Por estas razones, la define «alcázar». Lo que es importante destacar dentro de estos poemas es que el autor tiene un alto conocimiento del monumento arquitectónico y como sus detalles y sus particulares más pequeños están analizados y retomados dentro de una descripción en forma poética que nos permite de entender que esta parte de la Alhambra fue una de sus favoridas. Para concluir, los versos finales están dedicados a la alta estirpe de Yusuf I, definido el creador de toda esta maravillosa obra arquitectónica.
De la Torre de la Cautiva también sorprenden el trabajo y la elaboración decorativa que hay detrás: existe una armonía entre los varios elementos que la constituyen que parece alcanzar la perfección. Aquí, los visitadores podrán observar las varias inscripciones “Solo Dios es el vencedor” (ولا غالب إلا الله) que los Nazaríes han utilizado para legitimar su dinastía frente a sus predecesores, los Almohades. El nombre de su máximo representante es Abû `Abd Allâh “al-‘Ahmar” Mohammed ben Yûsuf ben Nasr. Como ya sabemos el arte islámico se centra típicamente en la reproducción de la caligrafía árabe y por eso representa una parte importante de la decoración de este monumento. La iconoclastia no está aceptada en el islam y las formas artísticas más utilizadas se centran en la mayoría de los casos en las inscripciones sobre todo coránicas.
Más raramente se dedica a figuras humanas: esto se debe a la sensibilidad religiosa de los musulmanes, temerosos de que a la reproducción de las formas humanas pueda corresponder el pecado de idolatría contra de Dios, prohibido por el Corán, y que en el arte como imitación de la naturaleza se puede vislumbrar el intento de copiar la obra del mismo Dios. Cuando pensamos en el arte islámico nos referimos esencialmente al arte de la belleza. Se desarrolla el arabesco como estilo ornamental universal, estilización de formas vegetales y sobre todo representativo de temas geométricos y símbolos tomados en préstamo de la caligrafía. Aquí el poeta Ibn al-Khatib nos enseña su devoción y su admiración por la Alhambra a la que dedicó muchos de sus poemas. Además de estas inscripciones, las paredes también llevan otra variedad de inscripciones de devoción que en la mayoría de los casos suelen ser formadas por una o dos palabras. Estas son oraciones cortas en alabanza de Dios, se citan los atributos y sus cualidades divinas que respetan las azoras del Corán (en la mayoría de los casos se trata de versículos o pasajes coránicos, pero, en la Sala de Comares en realidad se explica a través de un largo pasaje el significado de toda la sala). Se retoman también unas frases formales para honorar el Profeta y se pueden tambien admirar los treinta poemas que han sobrevivido a lo largo de los siglos en las paredes y que casi representan la mitad de los que fueron inscritos originalmente en la Alhambra. Las inscripciones pueden ser en caligrafía cúfica o en forma cursiva, o también una mezcla de ambos. Para su realización se han tomado en cuenta todos los otros elementos para formar una armonía con la ornamentación geométrica y vegetal que decoran las superficies.
Dottoressa di “Lingue, culture e società dell’Asia e dell’Africa Mediterranea” alla Ca’ Foscari di Venezia in lingua araba ed ebraica ed iscritta al master “Culturas árabe y hebrea: al-Andalus y mundo árabe contemporáneo” nella cittá di Granada.*






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